Aunque este no es el motivo central de mi blog, hay veces, en las que pasan cosas en el mundo tan devastadoras, que necesito comentarlas con alguien, y dejarlas plasmadas, para no volverme loco.
Ayer, fue uno de los días de consecuencias más nefastas, en la historia reciente de Europa. La Unión Europea a denegado la ayuda a los refugiados que huyen de la guerra.
Ha sido una de las jornadas más duras de mi vida. Está muriendo gente ahí fuera, y todos los europeos somos responsables de ello. Por eso, a pesar del dolor, decidí que no era momento para callarme lo que pensaba, y escribí una carta para mandarla a la Unión Europea. El resultado, he decidido compartirlo aquí, porque el dolor que siento en mi corazón es tan intenso que necesito compartirlo con alguien.
Señores eurodiputados:
Ayer, fue uno de los días de consecuencias más nefastas, en la historia reciente de Europa. La Unión Europea a denegado la ayuda a los refugiados que huyen de la guerra.
Ha sido una de las jornadas más duras de mi vida. Está muriendo gente ahí fuera, y todos los europeos somos responsables de ello. Por eso, a pesar del dolor, decidí que no era momento para callarme lo que pensaba, y escribí una carta para mandarla a la Unión Europea. El resultado, he decidido compartirlo aquí, porque el dolor que siento en mi corazón es tan intenso que necesito compartirlo con alguien.
Señores eurodiputados:
Cuando mi padre era solo
ligeramente más joven que yo, vivió junto a mi abuelo el asesinato
de Salvador Allende en la casa de la moneda. Suele decirme, que es
uno de los días que vio más consternado a mi abuelo en toda su
vida. Mi abuelo, minero leonés durante la dictadura de Franco,
estaba viendo en directo la caída de un gobierno, que pese a sus
errores, iba a ser sustituido por una dictadura fascista tan brutal
como la que había asolado (y aún asolaba) España.
Realmente no se porqué
cuento esto. Pero cuando pienso en el día de de hoy, no puedo evitar
que me venga a la cabeza. No puedo evitar ver cierto paralelismo con
aquel lejano 11 de septiembre de 1973. No hace ni 48 horas he vivido
el peor día de mi vida. Hoy como aquel día, me veo obligado a
asistir impotente a la noticia que copa las portadas de los medios de
comunicación. Europa no socorrerá a los refugiados. Hemos
abandonado a aquellos que acudieron a nosotros en su momento de mayor
necesidad. Esta mañana, como debieron hacer miles de personas aquel
día, he roto a llorar.
Vivimos en el siglo XXI.
Un siglo marcado por el sueño de grandes ideales. El fin de la
discriminación racial, la igualdad de género, la justicia, la
sostenibilidad, los derechos humanos... Tras las grandes guerras del
siglo pasado y el fin de la guerra fría, una Europa nueva y
unificada, camina unida en pos de esos sueños. Millones de personas,
miran con esperanza a un futuro que parecía estar muy cerca. En el
día de hoy, ustedes en un acto de vergonzosa cobardía, han
traicionado todo y a todos. Han traicionado todos los valores y
principios que juraron defender. Han traicionado aquello que
representan. Han traicionado la ley, el derecho a asilo. Han
traicionado a todos los europeos, a los que han hecho cómplices de
una injusticia histórica, que será vista con vergüenza y
repugnancia por los que nos precedan. Y sobre todo, han traicionado a
más de cien mil refugiados, a los que han abandonado en unas
condiciones infrahumanas, en un país sin medios para ocuparse de
ellos.
No hay palabras para
describir el horror que han desatado. Aún así, me gustaría poder
expresar mejor el dolor que miles de personas que huyen de la guerra,
y miles de europeos, deben de estar sintiendo en este momento. Por
desgracia, no soy un gran orador, tan solo un estudiante de geología.
Tal vez si fuera mejor comunicador, si pudiera herir con la afilada
verdad sus conciencias, serían capaces de sentir la desesperación
de aquellos a los que han condenado. El dolor de los padres que saben
que no habrá salvación para sus hijos. El dolor de toda una
generación condenada al horror de la guerra. El dolor de todos
aquellos europeos que hemos visto, como los líderes a los que
designamos para velar por nuestros grandes sueños de justicia,
abandonaban a las víctimas, a los desamparados. El dolor de aquellos
que han visto con horror, como la mayor unión de países del mundo,
era incapaz de garantizar el comportamiento ético que todos nos
comprometimos a respetar como naciones civilizadas y solidarias.
¿Quién se preocupara de
la educación de los niños? ¿Quién velará por la salud de los
enfermos? ¿Quién alimentará a los hambrientos? Ustedes han tenido
varios meses para preparar unos campamentos claramente mal dotados,
para unas lluvias que sabrían que llegarían y no lo han hecho.
Ahora, más de cien mil personas luchan por sus vidas en el barro,
viviendo en unas condiciones de sufrimiento y desamparo. Hoy día
internacional de la mujer, en un ejercicio humillante de cinismo,
anuncian al mundo que han decidido pagar 6 millones de euros a cambio
de poder escurrir el bulto e ignorar su deber ante todos los hombres.
Mientras, esta pasada noche, producto del abandono total de estas
personas (con nombres y apellidos todas ellas), ha muerto un niño en
un campamento de Turquía, por culpa de las condiciones climáticas.
Un asesinato, del que nos han hecho a todos cómplices.
Hoy es un día para
sentirse avergonzado de ser Europeo. Hoy es un día para sentirse
avergonzado de ser español. Hoy tenemos la insoportable tarea de oír
a un miembro del partido Socialista Europeo, decir que la
paralización de refugiados en campos en Grecia, no es la peor de las
soluciones. Tenemos que oírles decir con rostro impasible; Si huyen
de la guerra, si huyen del terrorismo, no vengan a Europa, porque no
les ayudaremos. Esa es la Europa que están construyendo. Han
dinamitado nuestra posición moral como pueblo. Han dado de lado a
más de cien mil de nuestros hermanos y les han cerrado nuestras
fronteras.
Son unos traidores. Han
sido negligentes. La Unión Europea se comprometió a dar asilo a
120.000 refugiados. Mi país, España, a 15.000, de los que solo ha
acogido hasta la fecha a 18. Han roto su palabra. Han mentido al
mundo y nos han convertido a los europeos en mentirosos.
¿Donde está el valor
europeo? ¿Donde está el honor europeo? ¿Donde está el
patriotismo?
Se les ha puesto ante un
momento histórico, ante una ocasión de cambiar el mundo, de hacerse
sentir orgullosa a toda nuestra comunidad, y no han estado a la
altura.
Hoy son, la vergüenza de
Europa. Han sido cobardes, y han actuado de forma electoralista, y en
favor de beneficios personales, en vez de unirse para hacer algo
grande. Han olvidado que este no es solo un problema político, sino
también y más importante moral, y han manchado a Europa con su
crueldad.
Tal vez esté siendo
demasiado duro con ustedes, y la razón de que hayamos llegado a esta
situación no es solo política si no también social. Tal vez una
sociedad insensibilizada, que se pliega a la voluntad de los grandes
intereses comerciales, en la que la justicia y la solidaridad son
solo una fachada para mostrar a los vecinos, sea tan culpable como
ustedes. No lo sé. Pero lo que no puedo olvidar es que ustedes
tuvieron la última palabra. Ustedes tuvieron la oportunidad de ser
valientes y por encima de la opinión pública y los intereses de los
poderosos, cumplir con su deber y hacer realidad el sueño europeo.
Qué rápido han olvidado.
Qué rápido han olvidado a los republicanos españoles, el muro de
Berlín, a los que tenían que huir durante la segunda guerra
mundial... Qué rápido han olvidado que no hace mucho, nosotros
estuvimos en una situación similar. Qué rápido hemos olvido,
precisamente nosotros, los europeos, el yugo terrible de la
dictadura, y el fanatismo.
Tan solo puedo recordar
aquello que dijese el 11 de septiembre Allende. “La historia los
juzgará”. La historia nos juzgará a todos lo europeos. Y confío
en que llegará el día en que un hombre más justo, y con mayores
aspiraciones éticas, mire hacia el pasado, y condene las acciones de
un pueblo arrogante, que se aprestaba a señalar las infracciones
cometidas por otros, mientras repetía los errores del pasado.
Soy muy consciente de que
tan solo soy un joven estudiante idealista, y que mis palabras, no
podrán cambiar el rumbo de las políticas de Europa. Sin embargo me
niego a callar. Me niego a ser un mirón más en este crimen contra
aquellos a los que juramos defender. Me niego a permanecer al margen
mientras ustedes, personas en teoría más validas que yo para hacer
de este mundo un lugar mejor, firman la sentencia de muerte de
cientos de miles de los nuestros. Escribo esto, aunque solo sea como
testimonio. Para que si algún día en el futuro, se vuelve la vista
atrás, y por azares del destino se lee este documento, se sepa que
no todos éramos así. Que ciudadanos de a pié repudiamos esta
monstruosa decisión. Que Europa, no estaba perdida del todo. Con
esta reflexión me despido.
Adiós Europa de la
solidaridad.
Hola Europa de la
vergüenza.
Daniel
Benjamín Álvarez Peña
(8-3-2016)
Buen artículo y fantástico blog, me ha gustado mucho. Ya tienes un nuevo seguidor desde Cantabria. Saludos desde http://faunacompacta.blogspot.com.es/
ResponderEliminarMuchas gracias por el comentario, y por el fantástico trabajo que realizas desde tu blog. La gente, no se preocupa de lo que no conoce. Por eso iniciativas como la tuya que muestran la grandeza de la vida de una forma muy visual son tan importantes, y es todo un honor para mi tu apoyo.
Eliminar