SOS DELFINES: NACIDO PARA SER LIBRE (II)

¡Aviso!: Esta es la segunda parte de la serie de artículos "SOS Delfines" que comencé a escribir en mayo, coincidiendo con la serie de reportajes que inició National Geographic. Si no has leído mi primer artículo en el que hablaba sobre como ayudar al delfín te recomiendo que le eches un vistazo en el siguiente enlace. SOS Delfines: Pequeñas actuaciones para ayudar al delfín (I)


En la sociedad en la que vivimos el estrés acecha tras cada esquina. Hay plazos, ruido, sobre esfuerzo, preocupaciones laborales, atascos, exámenes, problemas económicos... El estrés, es una respuesta biológica destinada a adaptarse a medios cambiantes, inestables, pero si es muy intenso o se prolonga en el tiempo se vuelve perjudicial y crónico. Es por eso que todos intentamos escapar a nuestros problemas buscando actividades, hobbys, que equilibren nuestra actividad desenfrenada. Hay opciones para todos los gustos, y en los últimos años la industria del ocio ha crecido de forma exponencial. Una de las formas predilectas de liberarse de las rutinas, es a través de la naturaleza. Los psicólogos han demostrado de sobra, que todos necesitamos tener contacto con lo natural aunque sea de vez en cuando, y por eso las actividades más placenteras tienen que ver con ella. En algún momento todos hemos tenido la necesidad de librarnos de lo recargado, lo artificial, y encontrarnos con nuestra esencia más primitiva. No hay nadie que no haya pasado en alguna etapa de su vida por la fiebre de los minerales, los dinosaurios, los animales,... o cualquier otra actividad relacionada con nuestro planeta. Y no hay tampoco nadie a quien no le guste relajarse en el mar, o dando paseos por el campo, o escalando, o en cualquiera de las otras actividades que nos ponen en contacto con el medio que nos sustenta.
Pero como suele pasar, el problema está, en que solemos buscar la satisfacción de nuestros deseos de forma inmediata y a cualquier precio, sin pensar en el efecto que tendrá en aquellos que satisfacen nuestras necesidades. En este artículo, voy ha hablar precisamente de uno de esos casos en los que, de forma egoísta, nos aprovechamos de otros, con intención de entretenernos. Hoy voy a hablaros de los acuarios de cetáceos.


CAUTIVO EN EL ZOO


Tras los zoos hay todo un mundo oscuro en el
que los animales no son más que mercancías. 
A casi todas las personas del mundo les gustan los animales. Son como los osos de peluche, a casi todos los niños nos gustan o nos han gustado. Nuestra afinidad natural con los osos de peluche y con los animales, tienen mucho más en común de lo que pensamos, pero dejando a un lado la psicología, hay un punto importante en el que no se parecen en nada. Aunque hagamos serpientes de peluche, peces de peluche, leones de peluche... estos animales en la realidad, a diferencia de sus homólogos de tela, no estarán dispuestos a darnos un abrazo cuando queramos. Los animales no son juguetes. La mayoría de ellos han evolucionado hasta adquirir unos sentidos superiores a los humanos, y otros han aprendido ha andarse con ojo con el hombre, y en la naturaleza, suelen huir en cuanto nos sienten, por lo que por no querer, muchos no quieren ni vernos. Pero aun así, seguimos preocupándonos por ellos, los queremos, e igual que en el caso de los osos de peluche perseguimos su contacto. Y este amor y esta necesidad de contacto, suelen ser su ruina.
Más aún, teniendo en cuenta que somos una especie que actúa como niños caprichosos cuando nos gusta algo. Queremos la ferocidad del león, la velocidad del guepardo, la libertad del águila, la elegancia del pavo real, la adorabilidad del panda... y siguiendo nuestra estricta política social la metemos en cajas para que no se nos escape, y para poder tenerla en exclusiva. Y de esta forma olvidamos que esos individuos también tienen sus propios intereses y objetivos, y los convertimos en atracciones.

La mayor parte de los animales
quieren y desean proteger a sus
crías. ¿Como se sentiría usted
si usasen a sus hijos como atracción
para hacer dinero?
Cuando era pequeño me llevaron al Rio Safari, en la entrada, me pusieron una serpiente al cuello y me hicieron una foto. También he estado en Mundo Mar, y pagué, e hice una cola, para poder tocar y hacerme una foto con un delfín. Son experiencias increíbles, impactantes, trasformadoras, pero son, una farsa. Tú, te sientes genial, de maravilla, pero ¿Y el otro individuo?. La sonrisa del delfín, no es tal sonrisa, su boca sencillamente tiene esa forma. Ese animal no vino a mí porque le cayera bien o porque seamos amigos, vino, porque le obligaron. Imagine por un momento que estuviese en su lugar:
Imagine que tuviese que vivir confinado en un cuarto (aunque fuera el cuarto inmenso de un palacio). Que tuvieses que trabajar todos los días en lo mismo, sin opción a vacaciones, ni días libres, sin forma de comunicar que ese día no vas a trabajar porque te encuentras mal, estás deprimido, o hace demasiado calor. Que no pudieses ir a tomarte algo con los amigos al acabar el trabajo. Que te retuvieran en este espacio reducido con un grupo de personas aleatorias, con las que no tienes porque llevarte ni bien. Que en este espacio no hubiera nada de lo que suele gustarte, sueles usar, o suele haber en los sitios en los que vives. Que tuvieras que verte obligado a vivir en un sitio con un clima que no tiene por que ser el de tu país, ni ser beneficioso para tu salud. Que tuvieras que hacerte un montón de fotos con un montón de completos desconocidos, que pueden incluso no caerte bien por sus olores, lo que piensan o porque sencillamente eres muy caprichoso con tus amigos. Que tuvieras que dejarte tocar, que no pudieras evitar que te sacasen fotos en plan "colegas de toda la vida", con personas que puedes incluso considerar monstruos, solo porque han pagado la entrada. Que nunca más pudieses satisfacer tus necesidades fisiológicas, como viajar, trabajar, u ocupar su tiempo en actividades naturales. Atrapado de por vida, sin metas. Imagina encima que has vivido fuera de este lugar durante una parte de tu vida, y que de repente te capturan y te llevan allí. O que naciste en una sala diferente, de otro país, pero sus carceleros deciden apartarte de tu familia porque su zoo quiere cambiarlo por otro animal a otro zoo. Imagina, tener que estar expuesto por fuerza a la fama con un montón de gente mirándote a todas horas, solo por tu aspecto, o por lo que te han hecho ser, y no por lo que eres en realidad en tu interior.  Las personas que van a los acuarios están muy felices de poder hacer nuevos amigos de otras especies, pero la verdad es, que al otro lado, a él puedes no gustarle en absoluto, y no se aparta, porque se le ha enseñado a no apartarse de nadie, y obedecerá con disciplina militar. La clave está, en que no es libre para tomar la decisión de si quiere ser tu amigo y acercarse a ti, o no.
A corto pazo, puede parecer que un zoo produce una sensibilidad especial hacia los animales, pero a largo plazo lo único que enseña es a relacionarse con los demás, en especial con los no humanos de forma dominadora y malsana. Nuestra necesidad de contacto con los animales surge del amor, pero el amor suele exigir sacrificios, y respeto. Si enseñamos a los niños a retener y encadenar lo que aman, implantaremos en ellos modelos de conducta posesivos y violentos que luego pueden reproducir en sus relaciones adultas. 
Hasta aquí, lo dicho vale un poco para zoos y acuarios, pero en este artículo deseo profundizar en el caso concreto de la cautividad en cetáceos, porque debido a sus características especiales, estos inteligentes animales sufren con mayor intensidad el encarcelamiento.  


LA VERDAD TRAS LOS DELFINARIOS

Tilikum, orca protagonista de Blackfish es uno de los muchos
cetáceos que han sufrido lo indecible por culpa de los delfinarios.
Son muchas las razones por las que mantener delfines en cautividad es monstruoso. Además de explicar algunas de ellas, he incluido en este post el aclamado documental “Blackfish” (¡Sí!, lo he hecho para que te quedes más tiempo en este blog y no puedas salir nunca Resultado de imagen de emoticones risa malvada ja,ja,ja,ja,ja,ja) en el que se habla sobre la industria de los acuarios.

-Efectos del cautiverio:

La privación de libertad y la naturaleza de sus tanques (mejor sería llamarlas celdas), producen efectos totalmente desastrosos en la psique y en las condiciones físicas de todas las especies de cetáceos.

Seguro que has oído hablar del peculiar sonar de los delfines, que funciona de forma similar al de un murciélago, que le permite conocer cosas del medio que le rodea, y lo hace gracias a unos sonidos imperceptibles al oído humano. Lo que seguro que no sabía es que en cautividad la mayor parte de los delfines deja de producir estos sonidos. Esto se debe a que en sus tanques los sonidos rebotan por todas partes, y tanto los producidos por sus propios sonares como por bombas de agua u otros afectan a sus umbrales de audición, produciendo desorientación y dolores. Por causa de esto, algunos delfines se han lanzado contra las paredes del tanque y se han lesionado o han muerto. Otra causa para no usar el sonar es que dentro del tanque no hay literalmente nada que explorar. Los delfines en libertad tienen que cazar, buscar a otros delfines, y explorar los ambientes en los que pasan las distintas fases de su vida. En un acuario no pueden realizar ninguna de estas actividades, ya que las piscinas están vacías, y no tienen ni flora ni fauna. En los delfinarios los animales se acostumbran a usar la vista más que en la naturaleza. Además, los sonidos nasales que les oímos son inducidos por recompensas ya que se potencian para los espectáculos.

Las condiciones artificiales como demasiada iluminación, ruidos excesivos, piscinas demasiado pequeñas... producen depresiones y estrés crónico que llega a producir neurosis y úlceras estomacales.

Los delfines son animales muy sociables, según las investigaciones más modernas, más que los humanos. En la naturaleza los grupos están muy cohesionados, y entre madres e hijos se forman vínculos muy fuertes, que en ocasiones duran de por vida. Los grupos, dependiendo de la especie, están formados por entre 15 y 60 individuos. En cautividad los zoos se venden unos a otros las crías, como pasó con el de Barcelona que vendió al de Lisboa una de las hembras nacidas en cautividad. Debido a las altas capacidades del delfín esto es tan doloroso como si te robasen a ti un familiar tan cercano como un hijo.

Debido al estrés, la depresión y la neurosis, los animales son medicados para que no demuestren comportamientos anormales, como por ejemplo en el zoo de Barcelona, donde los veterinarios suministran Valium a los delfines. En otros casos se les dan esteroides para que puedan realizar todos los números si están en baja forma física. Además como están inmunodeprimidos, se les medica de forma continua para evitar que enfermen.

Los delfines en libertad muy raramente tienen problemas dentales, pero los cautivos, intentan comerse las paredes de sus tanques lo que les desgasta los dientes hasta el punto de tener que matar la raíz. Si alguna vez has tenido problemas dentales sabrás como es esto de doloroso, pero además en su caso, como la anestesia es peligrosa para los cetáceos, la operación se hace sin anestesia.

Como se comen el tanque que es de cemento, hay que hacerles continuos lavados de estómago. Además, también pueden comerse cosas que se les caigan a las personas en los tanques, o que tiren intencionadamente como latas, papel, bolsas, aluminio, chicles, llaves, tarjetas, juguetes...

El agua de estos sitios no es agua de mar natural, sino agua salada y tratada, y se convierte en el caldo de cultivo de bacterias, virus y algas peligrosos. De hecho, la causa mas común de muerte en delfinarios es bacteriana, como por ejemplo la neumonía.

Al trasladarse delfines de unos países a otros se les expone a enfermedades para las que no tienen defensas. Además el hombre puede transmitir algunas de ellas.

Solo un 1% de los machos de orca en libertad tienen la aleta caída, mientras que el 100% de los machos en cautividad la tienen así.

En la naturaleza, los cetáceos nadan entre 95 y 160 km al día, a velocidades de hasta 45 km/h, los delfines y 56 km/h las orcas, incluso los animales nacidos en cautividad sienten esta necesidad de nadar grandes distancias diarias que no se puede satisfacer en sus piscinas.
 
En la naturaleza, los delfines pasan la mayor parte del tiempo sumergidos muy por debajo de la superficie, de hecho pasan así algo más del 80% del tiempo, mientras que en cautividad el 80% del tiempo lo pasan en la superficie o nadando unos dedos por debajo.

Algunos cetáceos en cautividad muestran comportamientos estereotipados, los más frecuentes son el nadar en círculos de manera repetitiva, o flotar en la superficie sin moverse y de manera letárgica durante largos periodos de tiempo.

Las hembras son forzadas a reproducirse muy jóvenes por inseminación artificial. Los machos, estresados sexualmente suelen acosar he intentar forzar a las hembras, lo que produce peleas y lesiones, que en algunos casos han causado la muerte. Las hembras no pueden escapar de estas agresiones sexuales, están literalmente atrapadas con sus violadores.

Como ya se ha dicho antes, los cetáceos son animales con vínculos afectivos muy fuertes. Además en la naturaleza los distintos grupos tienen costumbres distintas, e incluso modos distintos de usar sus sonidos, es decir tienen culturas distintas. En cautividad, se mete en la misma piscina a un puñado de individuos de distintos sitios del mundo, sin vínculos familiares, y procedentes de culturas distintas. El resultado son luchas continuas por establecer la jerarquía, e individuos que no se adaptan a sus compañeros. Peleas que en la mayoría de los casos acaban con la muerte. En estos casos, se intenta solucionar el problema con tranquilizantes y hormonas.

Pese a lo que el cine nos intenta hacer creer, no hay casos documentados de muertes humanas debidas a orcas en la naturaleza, y los ataques de cetáceos a humanos son rarísimos. Sin embargo, en cautividad, los animales se vuelven agresivos con nosotros. Hay montones de casos de ataques de cetáceos en cautividad. Las horcas, ya han matado a unos cuantos cuidadores, entre ellos a uno en el Loro Parque. Incluso un delfín atacó la cara de una entrenadora en el Oceanográfico de Valencia.

Los dueños de los acuarios dicen que los cetáceos viven lo mismo en libertad que en cautividad, pero es un argumento tramposo. La esperanza de vida de un delfín en la naturaleza es de 50 años, pero aunque en cautividad pueden vivir hasta esa edad, el 60% no lo hace, y la esperanza de vida en cautividad es de 20 años. Las orcas en libertad pueden vivir hasta los 70 los machos y hasta los 90 las hembras, pero en cautividad no pasan de la adolescencia, y muren 2,5 veces con más frecuencia que en libertad.

La mayor parte de las crías nacidas en cautividad mueren antes de cumplir un año, como por ejemplo en el zoo de Barcelona donde desde 1980 a 2000 solo cuatro de las catorce crías nacidas allí pasaron el destete, y desde entonces algunas y sus progenitores han muerto. Otro ejemplo es la cría de beluga del Oceanográfico de Valencia que murió a los 25 días de nacer.

-Efectos de la caza:


Caza de delfines para venderlos a acuarios.
Foto de efeverde.com
Debido a los altos índices de mortalidad, los delfines en cautividad no pueden mantener la demanda de los acuarios, por lo que se capturan nuevos delfines de forma continua.

Las capturas se llevan a cabo de forma brutal, y en ellas se separa a las familias, especialmente en el caso de los cetáceos más grandes en los que solo es viable secuestrar a las crías.

La captura no es sólo un trauma para el individuo en sí, sino para toda la comunidad. En el mundo de los cetáceos, las crías son muy importantes para el grupo, y su robo produce traumas no solo a la madre, también a todo el grupo. El secuestro de otros individuos que no sean crías puede producir además desequilibrios jerárquicos en la comunidad.  El shock que produce el acoso y la captura produce muertes por fallos cardíacos, abortos, y pérdidas de la lactancia en hembras.

Muchos delfines mueren por el estrés mientras están siendo capturados, o en los primeros días posteriores.

La industria ha creado “lugares de paso” donde llevan a los delfines capturados de forma ilegal, para blanquear su origen y hacerlos pasar por legales antes de introducirlos en los zoos. Con esta práctica fortalecen y fomentan a las mafias de tráfico de especies.

Por último, los acuarios presionan a los organismos internacionales como la Unión Europea, o la Comisión Internacional Ballenera, para que no protejan a estos animales, y poder seguir comerciando, capturando, y sacando el número de cetáceos que quieran, sin trabas legales.


BLACKFISH

Aunque el post me ha quedado larguísimo, solo he podido exponer a grandes rasgos el horror que encierran los delfinarios. Bajo estas líneas os dejo el documental de Blackfish, en el que se habla de como funciona el mundo de los acuarios por dentro, y como destruye a los animales con los que trabaja. El documental está contado por antiguos trabajadores de parques acuáticos, y se centra sobretodo en la vida de Tilikum una orca macho, pero también explora otros temas. Entre ellos, el de la muerte del adiestrador Alexis Martínez en el Loro Parque de Tenerife. A este respecto, también he querido incluir un vídeo hablando del incidente y sobre los delfinarios, de la primatóloga Jane Goodall, a la que ya sabéis que admiro enormemente.

Nota: Blackfish está en español, pero por alguna razón en la versión que he encontrado, no han traducido algunas de las llamadas telefónicas o declaraciones de juicios.


Como ya me ha quedado suficientemente largo el artículo voy a dejarlo aquí. Pronto publicaré otro llamado SOS Delfines: La vuelta a la libertad, en el que hablaré de la reintroducción a la vida salvaje de los cetáceos, que es de lo que hablaba el artículo de la National Geographic de Junio.
Más abajo os dejo un enlace para por si queréis volver a leer la primera parte de esta serie:
SOS Delfines: Pequeñas actuaciones para ayudar al delfín

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