8 DE MARZO DE 2016

Aunque este no es el motivo central de mi blog, hay veces, en las que pasan cosas en el mundo tan devastadoras, que necesito comentarlas con alguien, y dejarlas plasmadas, para no volverme loco. 
Ayer, fue uno de los días de consecuencias más nefastas, en la historia reciente de Europa. La Unión Europea a denegado la ayuda a los refugiados que huyen de la guerra.
Ha sido una de las jornadas más duras de mi vida. Está muriendo gente ahí fuera, y todos los europeos somos responsables de ello. Por eso, a pesar del dolor, decidí que no era momento para callarme lo que pensaba, y escribí una carta para mandarla a la Unión Europea. El resultado, he decidido compartirlo aquí, porque el dolor que siento en mi corazón es tan intenso que necesito compartirlo con alguien.

Señores eurodiputados:

Cuando mi padre era solo ligeramente más joven que yo, vivió junto a mi abuelo el asesinato de Salvador Allende en la casa de la moneda. Suele decirme, que es uno de los días que vio más consternado a mi abuelo en toda su vida. Mi abuelo, minero leonés durante la dictadura de Franco, estaba viendo en directo la caída de un gobierno, que pese a sus errores, iba a ser sustituido por una dictadura fascista tan brutal como la que había asolado (y aún asolaba) España.
Realmente no se porqué cuento esto. Pero cuando pienso en el día de de hoy, no puedo evitar que me venga a la cabeza. No puedo evitar ver cierto paralelismo con aquel lejano 11 de septiembre de 1973. No hace ni 48 horas he vivido el peor día de mi vida. Hoy como aquel día, me veo obligado a asistir impotente a la noticia que copa las portadas de los medios de comunicación. Europa no socorrerá a los refugiados. Hemos abandonado a aquellos que acudieron a nosotros en su momento de mayor necesidad. Esta mañana, como debieron hacer miles de personas aquel día, he roto a llorar.

Vivimos en el siglo XXI. Un siglo marcado por el sueño de grandes ideales. El fin de la discriminación racial, la igualdad de género, la justicia, la sostenibilidad, los derechos humanos... Tras las grandes guerras del siglo pasado y el fin de la guerra fría, una Europa nueva y unificada, camina unida en pos de esos sueños. Millones de personas, miran con esperanza a un futuro que parecía estar muy cerca. En el día de hoy, ustedes en un acto de vergonzosa cobardía, han traicionado todo y a todos. Han traicionado todos los valores y principios que juraron defender. Han traicionado aquello que representan. Han traicionado la ley, el derecho a asilo. Han traicionado a todos los europeos, a los que han hecho cómplices de una injusticia histórica, que será vista con vergüenza y repugnancia por los que nos precedan. Y sobre todo, han traicionado a más de cien mil refugiados, a los que han abandonado en unas condiciones infrahumanas, en un país sin medios para ocuparse de ellos.

No hay palabras para describir el horror que han desatado. Aún así, me gustaría poder expresar mejor el dolor que miles de personas que huyen de la guerra, y miles de europeos, deben de estar sintiendo en este momento. Por desgracia, no soy un gran orador, tan solo un estudiante de geología. Tal vez si fuera mejor comunicador, si pudiera herir con la afilada verdad sus conciencias, serían capaces de sentir la desesperación de aquellos a los que han condenado. El dolor de los padres que saben que no habrá salvación para sus hijos. El dolor de toda una generación condenada al horror de la guerra. El dolor de todos aquellos europeos que hemos visto, como los líderes a los que designamos para velar por nuestros grandes sueños de justicia, abandonaban a las víctimas, a los desamparados. El dolor de aquellos que han visto con horror, como la mayor unión de países del mundo, era incapaz de garantizar el comportamiento ético que todos nos comprometimos a respetar como naciones civilizadas y solidarias.

¿Quién se preocupara de la educación de los niños? ¿Quién velará por la salud de los enfermos? ¿Quién alimentará a los hambrientos? Ustedes han tenido varios meses para preparar unos campamentos claramente mal dotados, para unas lluvias que sabrían que llegarían y no lo han hecho. Ahora, más de cien mil personas luchan por sus vidas en el barro, viviendo en unas condiciones de sufrimiento y desamparo. Hoy día internacional de la mujer, en un ejercicio humillante de cinismo, anuncian al mundo que han decidido pagar 6 millones de euros a cambio de poder escurrir el bulto e ignorar su deber ante todos los hombres. Mientras, esta pasada noche, producto del abandono total de estas personas (con nombres y apellidos todas ellas), ha muerto un niño en un campamento de Turquía, por culpa de las condiciones climáticas. Un asesinato, del que nos han hecho a todos cómplices.

Hoy es un día para sentirse avergonzado de ser Europeo. Hoy es un día para sentirse avergonzado de ser español. Hoy tenemos la insoportable tarea de oír a un miembro del partido Socialista Europeo, decir que la paralización de refugiados en campos en Grecia, no es la peor de las soluciones. Tenemos que oírles decir con rostro impasible; Si huyen de la guerra, si huyen del terrorismo, no vengan a Europa, porque no les ayudaremos. Esa es la Europa que están construyendo. Han dinamitado nuestra posición moral como pueblo. Han dado de lado a más de cien mil de nuestros hermanos y les han cerrado nuestras fronteras.

Son unos traidores. Han sido negligentes. La Unión Europea se comprometió a dar asilo a 120.000 refugiados. Mi país, España, a 15.000, de los que solo ha acogido hasta la fecha a 18. Han roto su palabra. Han mentido al mundo y nos han convertido a los europeos en mentirosos.
¿Donde está el valor europeo? ¿Donde está el honor europeo? ¿Donde está el patriotismo?
Se les ha puesto ante un momento histórico, ante una ocasión de cambiar el mundo, de hacerse sentir orgullosa a toda nuestra comunidad, y no han estado a la altura.
Hoy son, la vergüenza de Europa. Han sido cobardes, y han actuado de forma electoralista, y en favor de beneficios personales, en vez de unirse para hacer algo grande. Han olvidado que este no es solo un problema político, sino también y más importante moral, y han manchado a Europa con su crueldad.

Tal vez esté siendo demasiado duro con ustedes, y la razón de que hayamos llegado a esta situación no es solo política si no también social. Tal vez una sociedad insensibilizada, que se pliega a la voluntad de los grandes intereses comerciales, en la que la justicia y la solidaridad son solo una fachada para mostrar a los vecinos, sea tan culpable como ustedes. No lo sé. Pero lo que no puedo olvidar es que ustedes tuvieron la última palabra. Ustedes tuvieron la oportunidad de ser valientes y por encima de la opinión pública y los intereses de los poderosos, cumplir con su deber y hacer realidad el sueño europeo.

Qué rápido han olvidado. Qué rápido han olvidado a los republicanos españoles, el muro de Berlín, a los que tenían que huir durante la segunda guerra mundial... Qué rápido han olvidado que no hace mucho, nosotros estuvimos en una situación similar. Qué rápido hemos olvido, precisamente nosotros, los europeos, el yugo terrible de la dictadura, y el fanatismo.

Tan solo puedo recordar aquello que dijese el 11 de septiembre Allende. “La historia los juzgará”. La historia nos juzgará a todos lo europeos. Y confío en que llegará el día en que un hombre más justo, y con mayores aspiraciones éticas, mire hacia el pasado, y condene las acciones de un pueblo arrogante, que se aprestaba a señalar las infracciones cometidas por otros, mientras repetía los errores del pasado.

Soy muy consciente de que tan solo soy un joven estudiante idealista, y que mis palabras, no podrán cambiar el rumbo de las políticas de Europa. Sin embargo me niego a callar. Me niego a ser un mirón más en este crimen contra aquellos a los que juramos defender. Me niego a permanecer al margen mientras ustedes, personas en teoría más validas que yo para hacer de este mundo un lugar mejor, firman la sentencia de muerte de cientos de miles de los nuestros. Escribo esto, aunque solo sea como testimonio. Para que si algún día en el futuro, se vuelve la vista atrás, y por azares del destino se lee este documento, se sepa que no todos éramos así. Que ciudadanos de a pié repudiamos esta monstruosa decisión. Que Europa, no estaba perdida del todo. Con esta reflexión me despido.

Adiós Europa de la solidaridad.
Hola Europa de la vergüenza.


Daniel Benjamín Álvarez Peña

(8-3-2016)

Comentarios

  1. Buen artículo y fantástico blog, me ha gustado mucho. Ya tienes un nuevo seguidor desde Cantabria. Saludos desde http://faunacompacta.blogspot.com.es/

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    1. Muchas gracias por el comentario, y por el fantástico trabajo que realizas desde tu blog. La gente, no se preocupa de lo que no conoce. Por eso iniciativas como la tuya que muestran la grandeza de la vida de una forma muy visual son tan importantes, y es todo un honor para mi tu apoyo.

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