Cuando se me presentó esta oportunidad de colaborar en este blog, fueron varias las cuestiones que acudieron a mi mente; la primera de ellas era por qué hacerlo. ¿Tengo algo que decir que merezca la pena ser expresado?¿Puede ayudarme y con ello también ayudar a otr@s? Esto me suscitó rápidamente dos nuevos pensamientos ; el expresar nuestras opiniones nos expone inevitablemente a la consideración de los demás, incluso a un juicio que puede ser contrario en un rango que va desde la indiferencia hasta el ataque; por otro lado, cuando tenemos firmes convicciones y nos quejamos porque no se ven representadas ideas que nos parecen importantes; que incluso vemos que las realidades se falsean y se nos da una única visión y se desestiman las demás, uno podría llegar a aplicarse el dicho de que el que calla, otorga. Sin embargo, yo soy una persona de mediana edad que ha tenido que ir deconstruyendo demasiadas mentiras o imposiciones unívocas, con un coste doloroso en muchas de las ocasiones, y me hubiera gustado que el proceso no hubiera sido tan duro. Por eso doy gracias, con todo, a las personas que me han ayudado a desaprender y volver a construir y hacerlo creyendo que esa es la única manera de crecer y contribuir a hacer del mundo un lugar mejor . Creo firmemente que por pequeña que sea la aportación siempre es mejor que la inacción porque: una gota eleva el océano.
Comentarios
Publicar un comentario