VILAB II

Antes de nada me gustaría avisar de antemano de que el artículo de hoy va ha ser especialmente largo, a si que si tienes prisa, ve directamente al final a firmar la petición. Es muy importante que firmes, porque la vida de 66 chimpancés depende de ello. 


Chimpancés de Vilab II
En 1974, el Instituto Liberiano de Investigación Biomédica, financiado por el New York Blood Center (NYBC), el banco de sangre de Nueva York, puso en marcha un proyecto de investigación para intentar encontrar la cura de la hepatitis C y otras enfermedades contagiosas. Para el emplazamiento del laboratorio compraron seis islas vírgenes en el río Farmington, a hora y media en canoa de Monrovia, la capital de Liberia. Para sus experimentos se hicieron con mas de cien chimpancés, capturados de la naturaleza y procedentes de particulares y empresas. A estos desafortunados chimpancés les infectaron de hepatitis C, oncocercosis y algunas otras de las enfermedades más contagiosas y peligrosas del mundo.
El lector coincidirá conmigo en que suena a principio de peli de miedo, o a que estoy haciendo spoiler de una nueva versión de "El Planeta de los Simios", pero no, este es uno de esos casos, en los que la realidad supera a la ficción. En efecto, esta escalofriante introducción es un hecho real, que pone de manifiesto otro flagrante crimen contra las otras especies por parte del ser humano. Si esto fuese una película, la historia continuaría con unos primates furiosos que se revelan contra los científicos, con una sublevación de los animales a nivel mundial que acaban con la civilización, o con enfermedades descontroladas que producen el apocalipsis zombi. Esto, no ha pasado obviamente en la realidad o yo no estaría escribiendo este artículo, pero eso no significa que la historia no sea menos terrorífica. Pero no nos adelantemos, y veamos que es lo que les pasó a nuestros amigos del proyecto Vilab II.


Foto de una reciente investigación de
Igualdad Animal en un laboratorio
en el que se experimenta con macacos.
A finales del siglo pasado, y gracias a las campañas de el ALF (Animal Liberation Front) , el Peta, el ELF, y otros activistas, empezó a producirse un gran rechazo por parte de la sociedad a la experimentación con animales. En el ojo de la tormenta estaba el debate sobre la experimentación con primates, debido a su gran inteligencia, y a que en esencia, no somos tan distintos. La población quedaría horrorizada si se infectara a un niño con ébola para investigar vacunas, o se abriera a un hombre en canal para entender mejor la digestión. ¿Permitiría entonces que se le hiciera a especies con las que compartimos más del 90% de nuestro ADN y nuestras capacidades intelectuales? Por aquella época ya se conocía de las capacidades de los grandes simios para aprender el lenguaje de signos, que en la naturaleza usaban herramientas, y muchos otros de sus
Imágenes clandestinas procedentes
de la experimentación animal

 logros. Los debates sobre lo que hace humano al hombre, y sobre si los animales debían tener derechos se volvieron temas de actualidad. Mientras, el ALF y el ELF, no dejaban de sacar imágenes tan impactantes como las que adornan este párrafo, procedentes de la investigación clandestina. La gente estaba cada vez más indignada, y para colmo de males gran parte de estos laboratorios se financiaban con dinero público. Los políticos decidieron tomar cartas en el asunto y cerraron gran parte de los laboratorios de su propiedad y cortaron los fondos a otros tantos. Entre las investigaciones afectadas estaba la de Vilab II, y en el año 2000, ante la creciente presión ciudadana, el laboratorio tuvo que cerrar sus puertas cuando el New York Blood Center les cortó los fondos.



Foto de los chimpancés de Vilab II
Y es aquí donde empieza la verdadera historia de terror. Algunos de los chimpancés procedían de la cautividad, pero incluso los que procedían de la naturaleza se habían visto afectados por las enfermedades a las que habían sido expuestos, y era imposible reintroducirlos en el medio natural. Por eso, el Banco de Sangre de Nueva York, decidió reconvertir una de las islas en una especie de "reserva" donde los chimpancés fueran cuidados en semilibertad amparados por los límites de la isla (los chimpancés no pueden nadar debido a su anatomía). Pero un reciente cambio en las políticas de la organización han hecho que dejen de mandar la mayor parte del dinero 

Dando de comer a los chimpancés de Vilab II 
para el mantenimiento del refugio. Ya en el 2006 el Instituto Jane Goodall, empezó a hacer informes de la situación en la isla y se ofreció a asesorar sobre la mejora de las instalaciones. Esta ayuda fue rechazada, y poco después empezó a obligar a que, por ejemplo tenga que ser la Humane Society of the United States (HSUS) la encargada de proporcionar fondos para reparar el sistema de agua de Vilab II y evitar la muerte de los animales. En la actualidad si el refugio sigue en pie es debido a la aportación de donantes altruistas, y a que los trabajadores del lugar han seguido cuidando de los primates sin cobrar nada. En la isla hay en este momento 66 chimpancés, que sin la ayuda humana morirían, y hay que recordar que el Banco de Sangre de Nueva York es una organización con un presupuesto de 450 millones de dólares.


Doctora Jane Goodall
Ante esta situación tan alarmante el The New York Times escribió un extenso artículo el 28 de mayo, pidiendo al banco de sangre que vuelva a hacerse cargo de los primates (puedes leer el artículo de The New York Times en este enlace). La célebre (y muy querida desde este blog) primatóloga Jane Goodall también ha hecho campaña y entre otras cosas ha escrito una carta al  Dr. Christopher D. Hillyer director de el New York Blood Center (NYBC) en la que le insta a hacerse cargo de lo que es su responsabilidad, devolver la dignidad a estos primates, a los que la organización que representa les robó su vida. A continuación incluyo una copia de la  carta que la doctora Goodall mando el 29 de mayo al señor Hillyer:

"Estimado Dr. Christopher D. Hillyer ,
Me dirijo a usted en relación al cese del apoyo comprometido por el Centro de Sangre de Nueva York (NYBC) a los 66 chimpancés residentes  en el santuario Vilab II en Liberia, individuos que han sido utilizados para sus investigaciones. Recientemente me informaron de la situación y entiendo que estos chimpancés no habrían recibido alimentos ni agua si no fuera por las contribuciones de personas preocupadas por su bienestar y la devoción de los cuidadores de chimpancés. Me resulta totalmente sorprendente e inaceptable que el NYBC abandone a estos chimpancés y suspenda la asistencia, incluso para sus necesidades básicas. Le insto encarecidamente a que reconsidere su decisión, y le exhorto a jugar un papel importante en la planificación de su cuidado a largo plazo, junto con las organizaciones de protección animal y expertos en chimpancés.

Los chimpancés son una especie increíblemente inteligente y social que está en peligro crítico en toda su área de distribución en África. Viven en grandes y complejos grupos de estructura social multi-macho/multi-hembra. Se estima que hace sólo 100 años había más de un millón de chimpancés en 24 países de África. Hoy apenas quedan unos  150.000/200.000 individuos, y la especie ha desaparecido por completo en tres países. La investigación con chimpancés que fueron sacados de la naturaleza (lo cual siempre implica matar a la madre) ha contribuido a la disminución de su número.

Entendemos que entre la coalición de organizaciones que trabajan para abordar esta cuestión, algunos,  como la Sociedad Protectora de Animales de los Estados Unidos (HSUS), han comprometido sus fondos de emergencia para atender las necesidades inmediatas de estos chimpancés, pero no se puede ni se debe contar con esos fondos indefinidamente. SU empresa fue responsable de la adquisición de estos chimpancés, algunos incluso sacados de la naturaleza, y por lo tanto tiene la obligación moral de seguir cuidando de ellos por el resto de sus vidas.

El Instituto Jane Goodall ha proporcionado informes sobre las condiciones en Vilab desde 2006, que incluían asesoramiento sobre la mejora de esas instalaciones. Hasta la fecha, parece que la mayoría de los consejos han sido ignorados. Por ejemplo, fue la Humane Society de EEUU la que proporcionó fondos para reparar el sistema de agua cuando se descubrió que los cuidadores tenían que dar agua a los chimpancés a mano. Una solución a largo plazo tiene que ser encontrada y, de nuevo, os insto a renovar su apoyo a estos chimpancés utilizados para sus investigaciones, y a unirse a los que estamos trabajando para garantizar su atención a largo plazo y proveer para su bienestar a perpetuidad.

 Atentamente,
 Jane Goodall, Ph.D., DBE
Fundadora del Instituto Jane Goodall
Mensajera de la Paz de la ONU"



Si te indigna lo que se les está haciendo a estos chimpancés inocentes, que han acabado donde están por el irrespetuoso trato que da el ser humano a sus compañeros de evolución, firma la petición en change.org para hacer presión y que el NYBC vuelva a financiar el centro.

Petición en change.org: https://www.change.org/p/new-york-blood-center-don-t-abandon-chimpanzees-for-whom-you-promised-to-provide-lifetime-care

Y no olvides compartir para que el mensaje llegue mas lejos.


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